Declaración
Resumen
La presidenta de Suiza, Karin Keller-Sutter, recordó que, hace 80 años, 50 Estados adoptaron la Carta de las Naciones Unidas en San Francisco y se mostraron «decididos a preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra, que dos veces durante nuestra vida ha infligido a la humanidad sufrimientos indecibles». Hoy en día, una paz justa y duradera en Oriente Medio y Ucrania sigue pareciendo inalcanzable, y las tendencias autocráticas están ganando terreno, también en Europa. «Debemos ser sinceros con nosotros mismos: estos acontecimientos no tienen soluciones sencillas, ni a nivel internacional ni a nivel nacional», afirmó. Hay dos errores que deben evitarse: señalar solo a los demás estados y dejar solas a las organizaciones internacionales con todo el trabajo, como si estuvieran formaran parte de los Estados.
«El multilateralismo, las organizaciones internacionales y las Naciones Unidas son esenciales para la coexistencia pacífica de los pueblos, la prosperidad económica del mundo, la resolución de retos como la migración, el cambio climático, la transición digital…», subrayó. La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible es un pilar fundamental del Pacto para el Futuro. «Hemos de llevar a la práctica estas hojas de ruta sin demora», afirmó. Ginebra, «como principal centro operativo de las Naciones Unidas, cuenta con una gran pericia en muchos ámbitos cruciales para nuestro futuro, vinculados a […] la humanidad y la innovación». Se trata de un ecosistema único e inigualable para la reflexión, el debate y la acción concertada, afirmó.
La seguridad y la libertad son prerrequisitos esenciales para el crecimiento económico y la prosperidad, destacó. Requieren instituciones jurídicamente sólidas, fiables y capaces de actuar, así como estabilidad política, social y financiera, prosiguió. «No podemos simplemente delegar nuestras responsabilidades en una organización internacional», subrayó, instando también a las Naciones Unidas a que se cuestionen si siguen siendo capaces de cumplir la función que les asignaron los 50 Estados en San Francisco el 25 de junio de 1945.
El multilateralismo está experimentando una agitación sin precedentes, señaló, y pidió a todos los Estados a que se comprometieran firmemente a defender los principios y valores consagrados en la Carta. Sin embargo, nos encontramos «en una fase crítica y el próximo capítulo de la historia aún está por escribir», afirmó. Esto también significa que podemos participar activamente en su redacción. Instó a los Estados Miembros a guardarse de la arrogancia y la complacencia: «pongámonos a trabajar cada cual en su país, y todos juntos aquí en las Naciones Unidas».
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