Declaración
Resumen
Hilda Heine, presidenta de las Islas Marshall, afirmó que su nación, atolón de baja altitud al igual que otras de la región del Pacífico, se encuentra en primera línea de batalla del cambio climático. La magnitud del impacto depende de la colaboración entre las potencias mundiales, pero solo una acción urgente puede reducir la vulnerabilidad y fortalecer las naciones libres y democráticas de la región. «Necesitamos que el mundo entienda que nuestra seguridad está ligada a nuestra fragilidad». Tras recordar el legado de 67 ensayos nucleares atmosféricos entre 1946 y 1958, cuando las Islas Marshall estaban bajo la tutela de las Naciones Unidas y eran administradas por los Estados Unidos, afirmó que el aumento de las tensiones mundiales ha agravado el riesgo nuclear. Sin embargo, sigue habiendo importantes desacuerdos, entre ellos la responsabilidad última de lo que queda hoy en día. «Nuestras comunidades buscan justicia, un medio ambiente limpio y un regreso seguro a sus hogares», afirmó. Con la reunión del Consejo de Administración Fiduciaria en diciembre, las Naciones Unidas deberían reconocer y pedir disculpas por lo que ocurrió en su nombre y bajo su bandera, añadió.
Tras celebrar el impulso positivo de la Conferencia sobre los Océanos celebrada en Niza (Francia), afirmó que su país , «una nación insular pequeña y oceánica grande» es muy consciente de la amenaza que suponen la sobrepesca, la explotación insostenible de los recursos marinos y los crecientes efectos del cambio climático. Las Islas Marshall apoyan una moratoria de la minería en los fondos marinos en alta mar hasta que existan garantías y se conozcan bien los efectos sobre la biodiversidad. Se necesita más voluntad política para romper con la mentalidad de «primero perforar, luego preguntar», afirmó, y subrayó que la minería en los fondos marinos no puede llevarse a cabo a expensas de las aguas del Pacífico y sus vastas pesquerías.
En cuanto al Acuerdo de París, señaló que la mayoría de los países no están cumpliendo sus obligaciones, ya que solo 32 Estados, incluido el suyo, han presentado nuevos objetivos en materia de clima. Se necesitan miles de millones de dólares en financiación climática, pero las promesas no desarrollan defensas contra los manglares, no refuerzan los hospitales y las escuelas contra el aumento del nivel del mar ni preservan las culturas vinculadas a las tierras que se están hundiendo bajo las olas. «Ya es hora de que el mundo rico cumpla sus obligaciones y destine el dinero donde más se necesita», afirmó, y señaó que debe cubrirse el déficit de financiación climática de un billón de dólares.
Por otro lado, subrayó la necesidad de establecer asociaciones impulsadas por las islas para hacer frente a las enfermedades no transmisibles, como la diabetes y las cardiopatías, que afectan de manera significativa a los Estados insulares del Pacífico. Pidió un liderazgo firme y responsabilidad para resolver la crisis de Ucrania, y explicó que, aunque las islas del Pacífico se encuentran al otro lado del mundo, tienen un interés directo en la forma en que se las trata a la sombra de las grandes potencias. A continuación, apoyó la incorporación como miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Japón y la India, entre otros. Además, afirmó que la resolución 2758 de la Asamblea General no confiere ni justifica la coacción o la usurpación del control soberano de Taiwán.
Declaración completa
Leer la declaración completa, en formato PDF.
Foto