Declaración
Resumen
Ahmed Attaf, ministro de Estado, ministro de Asuntos Exteriores, Comunidad Nacional en el Extranjero y Asuntos Africanos, afirmó que la situación mundial actual es convulsa, ya que los conflictos se acumulan y no se alcanzan acuerdos. Las revoluciones tecnológicas han proliferado y se acentúa la brecha de desarrollo entre el Norte y el Sur. «Abundan los tratados, pero escasean su implementación y el compromiso con su propio esencia», dijo, y afirmó que el multilateralismo se manipula mediante acciones unilaterales y conflictos interesadas. Los Estados miembros están obligados a restablecer el respeto por el derecho internacional y la eficiencia del multilateralismo. «Debemos reinstaurar a las Naciones Unidas como el corazón palpitante de un sistema internacional basado en el imperio del derecho internacional», afirmó.
La cuestión de Palestina es tan antigua como la Organización, y su legitimidad ha quedado reflejada en más de 900 resoluciones de la Asamblea y casi 100 resoluciones del Consejo. La Palestina de hoy se enfrenta a la mayor amenaza de su historia: «la amenaza de la desaparición, la anexión y el desplazamiento», afirmó, y la asfixia de las instituciones legítimas. «La ocupación israelí es ruidosa y orgullosa», afirmó, en alusión a los llamamientos en favor de un gran Israel. La comunidad internacional debe asumir su responsabilidad y defender la solución de dos Estados, así como abogar por un palestino soberano e independiente, de acuerdo con las fronteras de 1967. Valoró el reconocimiento cada vez mayor del Estado de Palestina, al que se le debe otorgar la condición de miembro de pleno derecho de las Naciones Unidas.
En cuanto al Sáhara Occidental, dijo que han pasado 50 años desde que el Consejo adoptó su primera resolución sobre la descolonización de esta región. «El pueblo tiene derecho a la autodeterminación», dijo, y pidió una resolución elaborada por las partes durante las negociaciones directas y en consonancia con los principios de las Naciones Unidas sobre colonización y justicia. Pidió que se pusiera fin a la intervención extranjera en la crisis libia, que se ha agravado a lo largo de 14 años. Argelia está plenamente comprometida con la estabilidad de la región del Sahel y las buenas relaciones con sus vecinos. Constató que, por segundo año consecutivo, un miembro del régimen golpista de Malí se atreve a atacar a Argelia desde esta tribuna. «Es el colmo de la grosería y la bajeza con que ha hablado este poeta fracasado y golpista», afirmó. «No es más que la ilusión de un soldado y una conducta mezquina que no merece más que condena».
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