Declaración
Resumen
Lamine Zeine Ali Mahaman, primer ministro del Gobierno de Transición de Níger, destacó que su pueblo y los pueblos del Sahel tienen una gran tradición de convivencia en la diversidad y la solidaridad. «Apoyan de forma natural todas las iniciativas que promueven la cooperación y la solidaridad internacionales con el fin de alcanzar nuestros objetivos comunes de paz, desarrollo y bienestar para todos». Se oponen a las acciones que socavan la paz y el desarrollo. Por lo tanto, el pueblo de Níger «condena sin reservas el genocidio israelí en Gaza», así como la agresión israelí contra Irán y Qatar. Protestan por la trivialización de la violencia en la República Democrática del Congo, Sudán y el Sahel, «mientras la comunidad internacional mira con indiferencia». De hecho, algunas potencias internacionales son «cómplices de lo que está sucediendo en el continente africano», afirmó, denunciando la inacción de los poderosos ante los ataques contra la verdad y la paz.
Níger y el Sahel se enfrentan a esa indiferencia, así como a acciones desestabilizadoras y violentas campañas de desinformación en su lucha contra el terrorismo importado y patrocinado. Las potencias y los ejércitos occidentales se han instalado en el Sahel, especialmente en Malí, Níger y Burkina Faso, supuestamente para ayudarles a combatir el terrorismo, pero este se ha extendido. Los verdaderos líderes terroristas son de fuera de la región, cuentan con importantes recursos y muestran una violencia sin precedentes, totalmente ajena a la geografía y la cultura locales. La región «nunca ha visto una violencia tan sangrienta, gratuita e indiscriminada como la que estamos viviendo ahora». Denunció a Francia por sus esfuerzos desestabilizadores contra Níger, que incluyen el entrenamiento de terroristas, el fomento de conflictos interétnicos, la creación de una campaña de desinformación, el avivamiento de las tensiones con los países vecinos y la guerra económica y financiera.
Desde el siglo XIX hasta hoy, Francia ha librado una guerra total contra su país, como lo demuestran los asesinatos, la amenaza de intervención militar y el patrocinio del terrorismo. Ha saqueado los recursos de Níger. «Tras medio siglo de explotación, el uranio no ha traído a nuestro pueblo más que miseria, contaminación, rebelión, corrupción y desesperación, mientras que los franceses prosperaban y reforzaban su poder». A pesar de ello, desde 2023, cuando el Consejo Nacional para la Salvaguardia de la Patria tomó el poder, Níger ha expulsado a las fuerzas que obstaculizaban su soberanía e impedían que sus fuerzas de seguridad se fortalecieran. Ha roto todas las convenciones, tratados y leyes injustas que no servían a los intereses de Níger. «Esta es una señal clara para todos aquellos que están acostumbrados a saquear Níger, de que ahora nuestro país defenderá sus intereses sin complejos».
Níger se ha embarcado en una nueva gobernanza, adoptando una Carta de Refundación, creando instituciones, abriendo nuevas misiones diplomáticas, iniciando un vasto programa agrícola para garantizar la autosuficiencia alimentaria y emprendiendo reformas macroeconómicas. Níger está comprometido con una gobernanza honesta e invita a los inversores internacionales a apoyar su desarrollo económico. A pesar de los importantes retos a los que se enfrenta, Níger está disfrutando de un renacimiento y se encuentra en vías de recuperación. No está rompiendo con la comunidad internacional, sino reafirmando la soberanía y la dignidad de Níger. Níger entiende que debe confiar en su propia fuerza, y no en la de una ONU impotente, que se ve obstaculizada por el veto de las potencias occidentales. «La ONU tiene que reformarse», afirmó. «Seguimos creyendo en el multilateralismo como la forma de superar los retos globales», dijo. Pero la ONU debe reformarse para ser más inclusiva. «Debe ser más justa», afirmó, y África debe tener un lugar pleno en los órganos de toma de decisiones, incluido el Consejo.
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