Declaración
Resumen
John Briceño, primer ministro de Belice, afirmó que «si las Naciones Unidas no han cumplido su promesa, […] es porque con demasiada frecuencia sus miembros, incluidos los más poderosos, no han actuado». Las consecuencias son visibles en los conflictos en los que se han visto envueltas seis potencias nucleares en Asia, Europa y Oriente Medio, así como en el aumento vertiginoso del gasto militar mundial, que ha superado la mitad del PIB de América Latina y el Caribe. Los conflictos en Gaza, Ucrania y Sudán muestran un patrón de desprecio por el derecho internacional, de impunidad y de cinismo.
Por su parte, Belice ha actuado con mesura a través del canal de la Corte Internacional de Justicia, ante las acciones agresivas de Guatemala. «América Latina y el Caribe estamos comprometidos a mantener nuestra región como una zona de paz [...] donde los conflictos se previenen mediante el diálogo», señaló. En ese sentido, expresó su preocupación por el uso de «tácticas militares» contra buques civiles en el mar Caribe. En cuanto al cambio climático, señaló que Belice es el quinto pequeño Estado insular en desarrollo más vulnerable al riesgo climático.
«El aumento del nivel del mar ya está desplazando a algunas comunidades costeras, el calor extremo pone a prueba nuestros sistemas energéticos y las lluvias impredecibles amenazan a nuestros agricultores», continuó, y pidió que se prestara «atención urgente» a la Agenda de Antigua y Barbuda para los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo, que se incorporara el Índice de Vulnerabilidad Multidimensional y que se ampliaran las subvenciones y la financiación en condiciones favorables, en lugar de la deuda.
En la trigésima Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que se celebrará en Belém (Brasil), Belice instará al Grupo de los 20 (G20), responsable del ochenta por ciento de las emisiones, a asumir compromisos más ambiciosos en materia de reducción de emisiones. Las naciones desarrolladas deben movilizar 1,3 billones de dólares en financiación climática, dando prioridad a los pequeños Estados insulares en desarrollo, declaró. Solo el uno por ciento de la financiación climática se destina a estos Estados, mientras que la industria de los combustibles fósiles recibe billones de dólares al año en subvenciones, lo que «no solo es perverso, sino también peligroso». Pidió mayor inversión en «soluciones basadas en la naturaleza y positivas para la naturaleza» y recordó que solo quedan cinco años para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
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