Declaración
Resumen
Aisake Valu Eke, primer ministro de Tonga, celebró el proceso de reforma de la ONU80 como una oportunidad para garantizar que las Naciones Unidas sigan siendo relevantes para su cometido. Coincide con el examen de la estructura que está llevando el Pacífico en el marco de la Estrategia 2050 para el Continente del Pacífico Azul. «Para nosotros, la reforma no es algo abstracto, sino que tiene que ver con la supervivencia, la dignidad, la equidad y la eficiencia», afirmó. Esto significa afianzar las plataformas regionales integradas en el Foro de las Islas del Pacífico, garantizar que los flujos financieros respondan a las prioridades determinadas a nivel regional, salvaguardar el acceso de las administraciones más pequeñas, aliviar la carga que supone la presentación de informes y, sobre todo, aumentar la representación del Pacífico en todo el sistema de las Naciones Unidas.
Para Tonga, el cambio climático «no es una amenaza lejana», subrayó, « sino una realidad que se extiende y amenaza con borrar décadas de avances en materia de desarrollo, y pone en peligro la propia existencia de nuestras islas». Tras pedir una acción climática urgente, ambiciosa y concreta, basada en responsabilidades comunes pero diferenciadas, expresó su apoyo a la candidatura de Australia para acoger la COP31. Prevista para celebrarse en colaboración con el Pacífico como PACIFIC-COP, la calificó de «una oportunidad única para llevar las voces de los pequeños Estados insulares en desarrollo a un primer plano de la agenda climática mundial».
Acogió con satisfacción la histórica Opinión Consultiva de la Corte Internacional de Justicia del 23 de julio, una decisión histórica que afirma que «el cambio climático no es solo una crisis medioambiental, sino también un profundo desafío para el derecho internacional, los derechos humanos y la propia supervivencia de las pequeñas naciones insulares». Para Tonga, se trata de una victoria moral que amplifica las voces de los más vulnerables del mundo y refuerza el llamamiento a la adopción de medidas urgentes para reducir las emisiones y acelerar la adaptación. Además, insta a cumplir con la financiación de las pérdidas y daños, y refuerza el deber compartido de garantizar la justicia climática, la resiliencia y la protección de las generaciones presentes y futuras.
En cuanto a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Océanos, subrayó la importancia clave de las economías sostenibles basadas en los océanos para los países insulares del Pacífico que «dependen del océano para su seguridad alimentaria, su comercio y su cultura». La Conferencia pidió una gobernanza oceánica integrada, una financiación más sólida para la conservación marina, una infraestructura marítima resiliente y «un transporte sostenible entre nuestras islas». En el ámbito nacional, Tonga ha tomado medidas concretas con el Proyecto de Ley de Gestión Oceánica 2025, un marco histórico para conservar la biodiversidad, gestionar los recursos de forma sostenible y proteger el medio ambiente marino. Se unió también a la familia del Pacífico en la adopción de la Declaración del Océano de Paz, «declarando el Continente Azul del Pacífico como un Océano de Paz». El océano «no solo debe protegerse, sino que debe honrarse como la base de nuestra seguridad, de nuestras economías, de nuestro modo de vida, de nuestro legado de resiliencia», subrayó.
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