Declaración
Resumen
Denis Rolando Moncada Colindres, ministro de Relaciones Exteriores de Nicaragua, arranco su discurso recordando que la Asamblea «dice representar[nos] a los pueblos y gobiernos de todo el mundo». Defendió los principios y valores de Nicaragua, incluido el derecho sagrado a ser libre y a elegir su propio modelo social, cultural y económico, que los colonialistas e imperialistas han atacado y tratado de arrebatar. El «conflicto nunca resuelto» entre guerra y paz, vida y muerte, y «la pretensión supremacista de aniquilar, someter y apropiarse de nuestras culturas, y nuestro deber de defender nuestros patrimonios espirituales, sociales y materiales». La «familia humana» exige respeto, paz y solidaridad, afirmó, añadiendo que los seres humanos son iguales y complementarios en todos los aspectos. «La familia humana exige respeto a todos los acuerdos que hace 80 años se tomaron, al crear las Naciones Unidas, para detener las guerras y hacer de la paz firme, duradera».
Describió sus prioridades —la justicia climática y la compensación o reparación a las víctimas del colonialismo, el imperialismo, el racismo y otras formas de opresión— y condenó la discriminación xenófoba y la brutalidad «con la que hemos sido y somos tratados en países cuya riqueza está construida sobre el expolio y el saqueo de las nuestras». Denunció las odiosas políticas del «criminal bloqueo económico», la agresión mediante medidas coercitivas, arbitrarias y unilaterales, y las políticas migratorias, que ignoran los derechos humanos y reflejan el egoísmo y el desprecio de quienes creen que son los dueños del mundo. Las potencias imperialistas, a través de sus políticas económicas, culturales y comerciales, buscan seguir dominando e intimidando a los países de Asia, África, América Latina y el Caribe. Denunció dichas políticas y todas las «vulgares agresiones». Nicaragua reafirmó su solidaridad inequívoca con Cuba y Venezuela.
Subrayó las acusaciones «disparatadas» de las potencias imperialistas, y dijo que eran intentos de una mayor injerencia, junto con las amenazas de más invasiones y ocupaciones. En este sentido, hizo referencia a las acusaciones inverosímiles de narcotráfico, que es una plaga y un comercio de los países ricos donde viven millones de consumidores. Denunció el hambre como arma de dominación, el genocidio del pueblo palestino y todas las «salvajes, brutales, masacres que se perpetúan y que se extienden», con la complicidad del mundo entero. Nicaragua condenó a Israel, al igual que a otras potencias coloniales, imperialistas, neocoloniales y fascistas. Pidió más programas y políticas de seguridad, salud, educación y para una vida por el bien de todos. Abogó por la unidad de manos y corazones y afirmó que todos debemos «trabajar en unión sensible, sostenible, capaz, ingeniosa y creativa».
Declaración completa
Leer la declaración completa, en formato PDF.
Foto