Declaración
Resumen
Wesley Simina, presidente de Micronesia, hizo hincapié en que cualquier medida adoptada en el marco de la iniciativa UN80 debe reflejar el delicado equilibrio y las vulnerabilidades únicas a las que se enfrentan los pequeños Estados insulares en desarrollo. «La crisis climática no es objeto de debate, todos lo sabemos; la única pregunta ahora es si nosotros, como líderes, actuaremos con la urgencia que requiere», afirmó, recordando la obligación de los países desarrollados de apoyar los esfuerzos de adaptación de los países que viven a diario con los efectos del cambio climático. «Reducir las emisiones de metano ahora podría evitar un calentamiento de 0,3°C para la década de 2040, lo que ralentizaría el calentamiento de los océanos y nos daría tiempo para la descarbonización a largo plazo», subrayó. Esta es la única solución a corto plazo escalable que puede proteger a las naciones y los pueblos vulnerables en la actualidad.
Su país se ha comprometido a alcanzar un ambicioso acuerdo mundial para poner fin a la contaminación por plásticos, incluso en el medio marino, prosiguió. «Esta contaminación, que incluye gases de efecto invernadero que calientan el clima y miles de otras sustancias químicas tóxicas, afecta gravemente a nuestra salud, nuestro medio ambiente y nuestras economías», subrayó. Micronesia también participa en la importante labor relacionada con la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos, siguiendo un enfoque precautorio con respecto a la minería en los fondos marinos profundos.
Subrayando que el Índice de Vulnerabilidad Multidimensional es vital, ya que reconoce las fragilidades económicas, medioambientales y sociales y proporciona un marco más justo para la asignación de recursos, pidió su adopción por parte de los organismos internacionales, su continuo perfeccionamiento técnico y un fuerte compromiso por parte de los socios para alinear el apoyo financiero y político con las vulnerabilidades que revela el Índice. «A medida que el mundo digital avanza a un ritmo sin precedentes, la cooperación mundial es esencial para garantizar que los sistemas de inteligencia artificial sigan siendo seguros y fiables», añadió.
La seguridad alimentaria y del agua siguen siendo retos apremiantes para su país, ya que las frágiles fuentes de agua dulce y los fenómenos climáticos extremos socavan la agricultura y los ecosistemas marinos, reducen el rendimiento de los cultivos tradicionales y aumentan la dependencia de importaciones costosas y menos nutritivas, señaló. «Hace solo unos días, me vi obligado a declarar el estado de emergencia nacional debido a una fuga de petróleo procedente de un buque hundido de la Segunda Guerra Mundial en la laguna de Chuuk», afirmó. Hizo hincapié en la urgente necesidad de incorporar al Consejo de Seguridad voces infrarrepresentadas, como las de Japón, India, Alemania, Brasil y el continente africano.
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