Declaración
Resumen
Alva R. Baptiste, ministro de Asuntos Exteriores, Comercio Internacional, Aviación Civil y Asuntos de la Diáspora, afirmó que la economía mundial se enfrenta a múltiples crisis que amenazan con revertir los progresos de Santa Lucía en su agenda de desarrollo sostenible. El impacto de estas crisis se ve agravado por un sistema económico mundial injusto, orientado al corto plazo y propenso a las crisis, que agudiza las desigualdades. «Por no mencionar que los pequeños Estados insulares en desarrollo como Santa Lucía se enfrentan a amenazas existenciales amplificadas por el cambio climático», dijo, y añadió: «La acción climática es una obligación moral para proteger la vida humana, mantener la estabilidad mundial y garantizar un futuro sostenible y equitativo para toda la humanidad».
En cuanto a Gaza, dijo que Santa Lucía se une a la mayoría de los Estados miembros para pedir la desescalada, el diálogo y el cumplimiento del derecho internacional. «Les hablo desde el conocimiento propio de cómo la trata transatlántica de esclavos infligió un sufrimiento inimaginable, la deshumanización y la explotación económica a millones de africanos», dijo. Por esta razón, Santa Lucía apoya firmemente la la causa legítima de las reparaciones de Europa por la trata de esclavos africanos. Las reparaciones son un imperativo moral arraigado en la justicia y el reconocimiento de profundas injusticias históricas con secuelas prolongadas. «Como era de esperar, Santa Lucía mantendrá su condena de las atrocidades cometidas contra el pueblo palestino —arraigadas en décadas de opresión—, incluido el menoscabo sistemático de la condición de Estado palestino», afirmó.
En cuanto a las cuestiones regionales, dijo que Santa Lucía está sumamente preocupada por el hecho de que la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad en Haití (MSS) carezca «lamentablemente» del personal y equipamiento necesarios para cumplir su mandato. De los 900 millones de dólares que las Naciones Unidas prevén recaudar para Haití, solo se ha recibido el 9,2 %. En la Cumbre Brasil-Caribe celebrada en Brasilia en junio, los Jefes de Gobierno reafirmaron su compromiso de mantener la región como una zona de paz, tal y como se declaró en la reunión de enero de 2014 de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). Santa Lucía, al igual que otros Estados miembros de la Comunidad del Caribe (CARICOM), se muestra preocupada por los acontecimientos regionales que han agravado las tensiones entre Venezuela y los Estados Unidos. «Rezamos para que esta tensión no degenere en violencia, para que así nuestra región siga siendo una zona de paz», añadió.
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