Declaración
Resumen
James Marape, primer ministro de Papúa Nueva Guinea, dijo que este año su país celebra 50 años de independencia y 50 años como miembro de las Naciones Unidas. La Constitución nacional protege los derechos humanos, afirma la herencia cristiana al tiempo que garantiza la libertad de religión, salvaguarda la cultura y protege el medio ambiente, con una Papúa Nueva Guinea extraordinariamente diversa, con más de 1000 tribus que viven en 600 islas, afirmó.
La Constitución une a su pueblo como una sola nación y un solo país, enfatizó, y añadió que durante una década, la isla de Bougainville sufrió violencia, pero a través del diálogo bajo la supervisión de las Naciones Unidas, el país logró el Acuerdo de Paz de Bougainville de 2001. Desde que se firmó, no se ha disparado ni una sola bala, continuó. A principios de este año, el Secretario General, António Guterres, visitó Papúa Nueva Guinea y elogió sus logros, pero también recordó la necesidad de luchar contra la corrupción.
Los bosques tropicales de Papúa Nueva Guinea absorben carbono y producen oxígeno, las vastas aguas del Pacífico forman parte del mayor sumidero de carbono del mundo y que los ríos, arrecifes y ecosistemas del país albergan una biodiversidad única, explicó. «Nuestros antepasados nos legaron un planeta habitable», subrayó. Al igual que Papúa Nueva Guinea encuentra la unidad en su diversidad, el mundo puede hacer lo mismo. «La paz se construye y se mantiene mediante el diálogo, no mediante la guerra», afirmó. «Este planeta debe preservarse para todas las generaciones», concluyó.
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