Declaración
Resumen
Gaston Browne, primer ministro y ministro de Finanzas, Gobernanza Corporativa y Asociaciones Público-Privadas de Antigua y Barbuda, afirmó que su pequeño Estado tiene una de las economías de mayor crecimiento del Caribe y un alto nivel de desarrollo humano. Sin embargo, «debe poco al sistema financiero mundial y aún menos a los esfuerzos mundiales por frenar el cambio climático», señaló, ya que no han contribuido a lograr la transformación que promovían. «Si bien mi pequeño país está totalmente de acuerdo en que las naciones del mundo somos mejores «juntas y juntos», como proclama el lema de este año, también debemos recordar a esta Asamblea que, ochenta años después de la Carta, esto sigue siendo una aspiración», añadió.
El retroceso del mundo respecto al multilateralismo y los principios del derecho internacional significa que es el momento de retomar los propósitos y principios de la Carta establecidos hace ochenta años, afirmó. «Sin cooperación internacional, no se logrará la paz universal. Lo que la humanidad necesita en este momento no es solo paz, sino la compasión, solidaridad, justicia y amor reinen en nuestros corazones». En cuanto a la crisis climática, dijo que el Gobierno apoya una transición energética justa y ordenada que limite, reduzca de manera equitativa y, en última instancia, elimine los combustibles que generan altas emisiones sostenidas sin sacrificar la seguridad energética ni el desarrollo.
El océano, que «no es un paisaje», sino la fuente de alimentos, empleo y desarrollo de la región, debe protegerse con tratados mundiales sólidos sobre a eliminación gradual de los plásticos y combustibles fósiles y con una mayor financiación del carbono azul para los manglares y las praderas marinas. Hasta que la ciencia independiente demuestre que no hay daños graves, Antigua y Barbuda apoya una moratoria sobre la minería en los fondos marinos. «Nadie debería hipotecar el fondo marino para pagar facturas a corto plazo», añadió. El año pasado, la comunidad internacional se reunió en Antigua y Barbuda para celebrar la Cuarta Conferencia Internacional sobre los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo y adoptó la Agenda de Antigua y Barbuda para los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo, un contrato de diez años para una prosperidad resiliente. «Si «Juntas y juntos somos mejores» significa algo, es cumplir donde la necesidad es mayor y el margen fiscal más reducido», añadió.
En cuanto a las cuestiones regionales, dijo que Antigua y Barbuda apoya un plan único, dirigido por Haití, ejecutado bajo un mandato único del Consejo y financiado a través de un fondo único y transparente para Haití. Esto alinearía a las Naciones Unidas, la Organización de los Estados Americanos (OEA) y la Comunidad del Caribe (CARICOM) en un programa presupuestado con responsabilidad pública. Los desembolsos deberían depender de resultados tales como: la recuperación de las carreteras del control de las bandas, el fin de la extorsión, la incautación de armas y la interceptación de fondos ilícitos, la protección de la población civil y el restablecimiento de los servicios esenciales. Al abordar la realización de operaciones antinarcóticos en el mar Caribe, dijo que la lucha contra el tráfico de drogas debe basarse en la cooperación y la ley. «Recordamos a todos que nuestro hemisferio debe ser respetado como una zona de paz, no como escenario de conflicto militar», afirmó.
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