Declaración
Resumen
João Manuel Gonçalves Lourenço, Presidente de Angola, quien habló también en calidad de Presidente de la Unión Africana, dijo que las condiciones de incertidumbre en el mundo actual invitan a los Estados Miembros a “reflexionar sobre el profundo significado” del llamado del Presidente de la Asamblea a renovar el multilateralismo y apoyar la hoja de ruta de la Iniciativa80 del Secretario General. Las potencias mundiales que anteriormente desempeñaron un papel crucial en liberar a Europa y a los europeos de las garras del nazismo y el fascismo, y en liberar a África y a los africanos del régimen del apartheid en Sudáfrica, no pueden actuar de manera diferente “atacando a otros países, invadiendo y anexando territorios extranjeros, o incluso financiando y organizando levantamientos que puedan conducir al derrocamiento de Gobiernos legítimos, como actualmente somos testigos en nuestro propio continente”, señaló. “Con un precedente tan peligroso, ninguna institución regional, continental o global tendrá de aquí en adelante la autoridad moral para llamar al orden a cualquier Estado cuando este infrinja los principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas y en el derecho internacional.”
Los africanos, como pueblos colonizados durante siglos, comprenden mejor que nadie la importancia de la paz, mientras enfrentan luchas diarias por la alimentación, el agua potable, la salud, la educación y otros bienes esenciales. Conociendo el impacto nocivo de la inseguridad y la inestabilidad en los objetivos de desarrollo, Angola ha trabajado para resolver conflictos en la región del Sahel, en Sudán y en el este de la República Democrática del Congo. Este último conflicto, y muchos otros, son en gran medida consecuencia de la pasividad de los Estados Miembros “frente a invasiones de territorios de terceros y a la injerencia en el orden interno de países soberanos”.
En Oriente Medio, el incumplimiento sistemático de las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad sobre la creación del Estado de Palestina ha perpetuado un conflicto que empeora día a día y parece lejos de resolverse. El hecho de no garantizar la presencia del Presidente de la Autoridad Palestina en la Asamblea “envía una señal sumamente negativa”, ya que alienta a que continúe el genocidio con impunidad.
Pidió el levantamiento incondicional del injusto y prolongado embargo contra Cuba, que ha impactado gravemente en la economía del país y en su pueblo. Cuba, que desempeñó un papel importante en la lucha de los pueblos africanos para poner fin al régimen del apartheid en Sudáfrica, “no puede ser considerada arbitraria y unilateralmente como un Estado patrocinador del terrorismo a la luz de las resoluciones pertinentes de las Naciones Unidas”, afirmó. Las acciones de un pequeño grupo de países, incompatibles con unos estándares mínimamente aceptables de convivencia global, están en el origen de las sanciones unilaterales impuestas a Zimbabue y Venezuela. Dichas medidas “no producen otro resultado que el sufrimiento de sus poblaciones”, añadió. La autoridad de la Organización, cuyos fundamentos residen en la Carta de las Naciones Unidas y en el derecho internacional, debe ser urgentemente restaurada, “sin narrativas que resalten una lógica de doble rasero”.
En su forma actual, las Naciones Unidas son la única organización con capacidad de actuar en nombre de todos los países que buscan un consenso global por la paz y “con la legitimidad para llamar al orden a los Estados Miembros que distorsionan sus principios fundacionales mediante su conducta en la arena internacional”, afirmó. Respaldó la reforma del Consejo, en línea con la posición común africana consagrada en el Consenso de Ezulwini y la Declaración de Sirte, adoptados hace veinte años. Esa propuesta pide dos asientos permanentes y cinco no permanentes para África en un Consejo ampliado —uno más representativo y alineado con la realidad geopolítica contemporánea.
“Sin este paso esencial, cuyo retraso es cada vez más injustificable, no podemos garantizar la implementación del Pacto para el Futuro adoptado el año pasado, que reconoció la urgente necesidad de dotar a las Naciones Unidas de un Consejo de Seguridad más democrático y equilibrado”, añadió. El Pacto es una gran oportunidad para revitalizar el multilateralismo y convertirlo en una plataforma amplia para debatir cuestiones contemporáneas sensibles, incluidas la financiación para el desarrollo y el desafío climático.
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